NOTA PARA LA NACIÓN

Rugby14/01/2026Prensa CRARPrensa CRAR
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El día a día de la entidad rafaelina, que trabaja para que más chicos lleguen a la selección, y apunta a la inclusión: “Nadie queda afuera”

PARA LA NACION
Andrés Fernández Ré

El calor húmedo se hace sentir. Son los primeros días del verano. Navidad y año nuevo se entrometen en la agenda. No importa. Los jóvenes están. Y son muchísimos. En el gimnasio, con la música fuerte, trotando o jugando un partido en alguna de las canchas. No los frenan ni los mosquitos que se ocultan en el pasto alto que hizo crecer una intensa lluvia. “Es postemporada. Vienen los que tienen ganas, pero la competencia misma de este deporte tiene que hacerte venir a entrenarte”, se escucha en una conversación entremedio de la charla con LA NACION. Se trata de que los jóvenes cumplan sueños e ilusiones. Y lo que sucede en el Círculo Rafaelino de Rugby (CRaR) tiene como referencia a dos grandes inspiradores: se trata del club que formó a Mayco Vivas y a Pedro Rubiolo, jugadores que suelen integrar los Pumas.


Si uno se dirige por la ruta provincial 70 desde el centro de la ciudad de Rafaela hacia el oeste se encuentra con el CRaR, el único club de rugby que tiene esta localidad de unos 100.000 habitantes. “Esto era una tapera. Después se fue armando todo”, cuenta Alberto ‘Tito’ Rochi, uno de los creadores en aquel fundacional 1981. En una vieja casona, muy bien cuidada, está el bar, adornado con trofeos y camisetas de la selección argentina de rugby donadas por Mayco, Pedro y Hugo Berra, otro de los Pumas que surgieron del club. Más atrás, un salón mucho más grande, con asadores, y los vestuarios, un gimnasio y las canchas con iluminación artificial completan las ocho hectáreas.

Entre la forestación que ofrece el extenso campo de deportes sobresale un pequeño olivo. No es un árbol más: su figura aparece en el escudo del club, verde y blanco. Y a pocos metros, lo que más llama la atención: dos gigantografías de los dos productos que el CRaR muestra con orgullo. “Mayco Vivas. Puma 862” y “Pedro Rubiolo. Puma 886”, dicen. Apoyadas en dos postes de iluminación, están ahí “para que los chicos que juegan en el club piensen que pueden ser como ellos en el futuro”, explica Leonardo Crosetti, el presidente de una institución que tiene menos de 1000 socios pero crece en una ciudad en la que debe “luchar con los clubes de fútbol”.

Al CRaR todo le cuesta mucho más. “Ser del interior del interior no es fácil”, dice Diego Acosta, director deportivo, y compara la situación con las de los equipos más grandes de la provincia y los de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA). “La primera diferencia está en la logística de los viajes. Cada 15 días tenemos que movilizar 150 chicos a Santa Fe o a Paraná, para jugar el Torneo dos Orillas, de la unión santafesina. Y la otra está en la base competitiva”, explica Acosta. “Acá hay poca competencia interna, a la que aspiramos para mejorar el rendimiento deportivo. Recién este año tenemos la posibilidad de plantear una práctica entre dos categorías con un plantel de 40 jugadores”, agrega. 

A pesar de ese contexto, Vivas y Rubiolo lograron avanzar en su anhelo de jugar al rugby. El camino que debieron hacer fue diferente, y en él fue vital algo que realizó la Unión Argentina de Rugby (UAR). “Es fundamental que se haya federalizado el rugby”, sostiene Acosta, que celebra que ahora los chicos tengan una vidriera temprana por la posibilidad de ir, en primer lugar, al Centro de Rugby de Santa Fe. Una vez en él, los mejores jugadores de la provincia son enviados a la Academia que UAR tiene en Rosario, el primer eslabón para llegar algún día a los Pumas. Por último, aparecen los seleccionados provinciales, en los que los jugadores son observados por entrenadores de UAR. “Con esas competencias cambió la historia, gracias a un método acertado de buscar jugadores en las academias y que en los seleccionados tengan desarrollo. Todos los entrenadores de las provincias hablan el mismo idioma porque todos están coacheados por UAR. Entonces llegan chicos de diferentes partes del país, ellos los juntan en la cancha y así parece que los chicos jugaron juntos toda la vida”, resalta Acosta.

Rubiolo, que tiene 23 años, pasó por Newcastle Falcons y Jaguares y hoy se encuentra en Bristol Bears, de Inglaterra. A edad temprana formó parte de esta estructura con la que UAR empieza a armar los seleccionados; en cambio, Vivas tuvo un camino un poco más dificultoso, incluso obstaculizado por la pandemia. De hecho, casi se quedó al margen de todo. “Viajaba los miércoles a Santa Fe para ser parte del seleccionado provincial y un año llegó a quedar fuera porque tenía que rendir en la escuela y el padre no le dejó viajar. Después les dijimos a los entrenadores que lo pusieran. Nos dijeron que no porque ya estaban los mejores, pero nosotros les decíamos que al mejor lo teníamos nosotros”, cuenta Rochi, uno de los que siguieron de cerca la evolución del primera línea, que hoy, a sus 28 años, está en el francés Oyonnax y ha jugado en Atlético del Rosario, Gloucester y Jaguares.

Crosetti, Acosta, Rochi y Maximiliano Berthlot, uno de los entrenadores, explican los motivos deportivos por los que Vivas y Rubiolo están entre los mejores jugadores del país y se desempeñan en Europa. Los cuatro coinciden en que siempre fueron muy diferentes al resto en lo físico y lo deportivo. “Eran dos animales competitivos”, grafica Bertholt. “Tenían mucha pasión, fortaleza y competitividad”, añade Acosta. El acompañamiento del club también fue importante por el trabajo ad honorem de los profesores, que le ponen amor y vocación en todo lo que hacen. “Ellos son parte de ese resultado, de un gran trabajo de los últimos 10 o 15 años de la coordinación de la parte infantil con la juvenil, porque Mayco y Pedro formaron parte de ese proceso”, destaca Crosetti.

Lo que sucede en el CRaR no se restringe a los dos forwards de los Pumas. Entre sus jugadores sobresalen Lorenzo Colidio (hermano de Facundo, futbolista de River), que integró los Pumitas y vistió la camiseta de Argentina XV, y Federico Narváez, de 17 años, que fue convocado a la concentración nacional M19 por UAR. Mucho más lejos en el tiempo, del club salió Hugo ‘Guagua’ Berra, el primer Puma rafaelino y miembro del seleccionado que protagonizó el Seven de Hong Kong en 1987.

Vivas y Rubiolo no olvidan sus raíces. Cada vez que visitan Rafaela para descansar, pasan por el club que los formó. “Vienen a correr, para mantenerse en forma. Uno no tiene la magnitud de lo que generan en los más chicos, que se mueren cuando los ven. Se les acercan como hormiguitas”, cuenta Acosta. Mayco y Pedro siguen identificados con CRaR. “Lo primero que hacen es llegar a Rafaela y juntarse con los compañeros de camada a comer asados, cuando tranquilamente podrían quedarse en sus casas. Pero siguen teniendo el sentido de pertenencia, humildad y perfil bajo de siempre”, valora Crosetti. En línea con eso, los partidos de los Pumas que cuentan con ambos rafaelinos son vividos intensamente. “Varias veces nos juntamos a verlos en el club. Al principio era mirar los partidos por si veíamos a ellos. Ahora cambió: los vemos jugar de titulares”, se complace el presidente.

Mientras, detrás de los dos emblemas hay una entidad en crecimiento. “No teníamos capacidad institucional. Lo deportivo creció mucho, pero institucionalmente el club había quedado flaco, con mala infraestructura. Ahora se está mejorando, con la iluminación de las canchas, el sembrado y el riego”, celebra Crosetti, que añade que para más adelante se propone construir una pileta, ampliar el gimnasio y mejorar los vestuarios.

“Hay que reconocer que no tenemos, por ejemplo, una buena cancha de tenis como para que la gente se acerque mucho más al club”, reconoce a la vez el presidente de una institución que ofrece solamente rugby masculino y hockey femenino, a pesar de los intentos de contar con rugby femenino y hockey masculino. El club tiene 738 socios y cada uno abona una cuota mensual de 30.000 pesos. Entienden que el número es bajo, pero una posible actualización los alarma: “Tenemos miedo de que si aumentamos la gente se vaya”, admite.

CRaR va camino a tener 480 jugadores, pero le es muy difícil de competir en una ciudad en que una amplia mayoría de los chicos se dedica al deporte más popular. “Somos la única institución de rugby en una ciudad de poco más de 100.000 habitantes. No se puede compararla con clubes que tienen fútbol, como Atlético, Ben Hur y 9 de Julio, que además tienen mayor estructura. En rugby puedo compararla con Tilcara, de Paraná, pero no con CRAI y Santa Fe Rugby, porque la cantidad de gente que tienen ellos es mayor que la nuestra, en una ciudad de muchos más habitantes”, alega el dirigente.

No es fácil captarla, pero materia prima hay. Los niños solían interesarse por el rugby mediante los torneos intercolegiales, que por un tiempo dejaron de tener lugar. Cuando reaparecieron, contribuyeron con 12 chicos al rugby del club. “Parece un número bajo, pero si siguen los intercolegiales, van a darnos más chicos”, se entusiasma el presidente. De hecho, Vivas y Rubiolo llegaron a la disciplina luego de participar en uno de esos certámenes. Otras fuentes de reclutamiento son el boca en boca y lo que publica en las redes sociales CRaR, cuyos ingresos son las cuotas sociales y el canje de publicidades, como de pintura. “No lavamos con IVA”, advierte el máximo directivo.

Círculo Rafaelino de Rugby cumple un papel social en la ciudad, además del deportivo. “Estamos bien vistos por la camaradería, por la caballerosidad deportiva y por la inclusión. Y queremos poner este año mixed ability, que es rugby para chicos que tienen capacidades diferentes. Antes éramos vistos como club cheto. Antiguamente, al rugby jugaba el que tenía una buena posición económica, pero se empezó a mezclar y hoy juegan todos. Si uno no puede pagar, se lo ayuda. Nadie queda fuera. En ese sentido dimos un gran salto. No nos interesa que los jugadores tengan buena posición económica. No nos interesa, no nos sirve”, exalta Crosetti.

CRaR se da permiso para soñar. El trabajo diario que llevan a cabo en conjunto dirigentes, entrenadores, deportistas, socios y padres empuja para que el club que cumplirá 45 años el 25 de abril pueda tener más Pumas. Para que haya más Mayco Vivas y Pedro Rubiolo emergidos del mismo lugar.

Por Andrés Fernández Ré
Rugby
Rugby amateur
Círculo Rafaelino de Rugby (CRaR)

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